
No se libera del estigma de las ejecuciones con su declaración, sin importar el tono, de que personas con fichas desde 2011 y 2012 han optado por ser sometidos a la justicia. Si ellos no lo hacen de manera voluntaria no hay por qué sentenciarlos a muerte a través de “intercambios de disparos”. En un Estado de derecho, el instrumento para que fichados por crímenes o delitos sean puestos en manos de la justicia es el que tiene que prevalecer.