El presidente estadounidense Donald Trump elevó las tensiones en la región y el mundo con su discurso belicista, durante el cual reivindicó el poder militar de Estados Unidos, ante la asamblea de la ONU. En lugar de paz, Trump habló de usar la fuerza para imponer las condiciones de su país en la disputa con países como Irán. El gobernante advirtió que Washington tiene capacidad para aniquilar a Irán si no se llega a un acuerdo para terminar la guerra iniciada precisamente por su país y su aliado Israel. Los ayatolas no tardaron en responder que Washington tendrán que ceder si quiere alcanzar un alto al fuego en Medio Oriente. Trump también amenazó a México al exigirle mayores controles contra los carteles del narcotráfico y remató afirmando que no vacilará en utilizar la fuerza militar en la región para proteger sus intereses. Y como para no dejar margen para la imaginación vaticinó que el Gobierno de Cuba caerá. Ante la escalada de las confrontaciones, que incluyen el intercambio comercial, el secretario general de la ONU no tuvo más que lamentar que las fracturas de los países enemistados se estén ensanchando y amenacen con convertirse en un abismo. Bajo la gestión de Trump, la ONU, que es lo mismo que decir la diplomacia, nunca había sido tan criticada.