
Santo Domingo.- La capacidad para atraer inversión productiva se ha convertido en uno de los factores que más influye en la competitividad de las economías y en su potencial de crecimiento a largo plazo. Así lo plantea el más reciente estudio de McKinsey, «Impulsando la competitividad: dónde y por qué se invierte», que analiza cómo están cambiando las decisiones de inversión a nivel mundial y qué condiciones permiten a los países posicionarse como destinos más atractivos para el capital.