
Presencié por primera vez la juramentación de un rector de la UASD el 28 de febrero de 1978. Detrás de su escritorio, el doctor Guarocuya Batista del Villar pidió al nuevo rector levantar su mano derecha. Tras el juramento, le dijo: “Don Antonio, tome las llaves de su escritorio”. El doctor Antonio Rosario las tomó.