
Perdón, bandera. Quisiera poder enarbolarte sin remordimientos. Pero tu ruedo carga viejas deudas. Perdón por mirarte ondear mientras la pobreza sigue sentándose primero a la mesa. Perdón por verte subir cada mañana en escuelas donde demasiados niños todavía pasan de curso sin comprender lo que leen. Perdón por verte recibir a quienes llegan a hospitales donde una enfermedad obliga a una familia a escoger entre perderlo todo… o perder a quien más quiere.