
Hay señales económicas que aparecen primero en las estadísticas y otras que se manifiestan mucho antes, a simple vista. Una de ellas es el perfil del horizonte urbano. Allí donde abundan las grúas torre, generalmente también florecen la inversión, el empleo y la confianza en el porvenir. No es una teoría académica ni un indicador oficial, pero sí una observación que durante décadas ha servido a economistas y urbanistas para medir el pulso de las ciudades.