
El Estado Social y Democrático de Derecho (ESDD), configurado en el artículo 7 de nuestra Constitución, es uno de los pilares esenciales de las sociedades contemporáneas. No se limita a establecer un sistema de leyes ni a organizar el ejercicio del poder público, sino que, y sobre todo, persigue garantizar la dignidad humana, la igualdad de oportunidades, la justicia social, la participación efectiva de la ciudadanía y demás derechos fundamentales.